Luis Caneda García, de 22 años y vecino de Reboredo (O Grove), desaparecido en la noche del martes, fue encontrado ayer ahogado en la playa de As Pipas. Su coche había sido localizado, con las llaves puestas, en un pequeño camino que conduce a dicho arenal. El cadáver fue recuperado a las 21.15 horas por los submarinistas, en una pequeña cala situada allí mismo, a diez metros de la orilla. Estaba a menos de dos metros de profundidad y llevaba puesto traje de neopreno y aletas de buceo.
A las 21.35 horas el cadáver ya estaba sobre la arena, a la espera que llegara el juez para autorizar su levantamiento. La localización del cuerpo sin vida de este chico grovense se produjo apenas cuatro horas después de que su familia diera la voz de alarma. Tanto su hermana, Silvia Caneda, como otros familiares que ayer por la tarde presenciaron desde tierra el espectacular despliegue de búsqueda llevado a cabo, sospecharon desde un principio que lo iban a encontrar ahogado.
Parece que después de haber salido "de marcha" con unos amigos en la noche del martes –algunos jóvenes decían que habían estado con él hasta la madrugada de ayer en A Lanzada–, todo indica que Luis Caneda habría decidido desplazarse hasta su domicilio de Reboredo, prácticamente en el otro extremo de la península de O Grove. Su casa está a un kilómetro de las playas de As Pipas y Area de Reboredo, donde fue localizado el coche. Tenía las llaves puestas e instrumentos de buceo en su interior.
La familia, que se había dado cuenta de que los útiles de pesca submarina no estaban en casa, declaró desde el principio que Luis Caneda podría haber salido a bucear de madrugada –a pesar del temporal–, por eso temían que se hubiera ahogado, y de ahí también que la intensa búsqueda se centrara en el mar, aunque apoyada desde el aire por un helicóptero y desde tierra, con patrullas de Protección Civil de O Grove. "Es un chico al que le gustan mucho las fiestas, por eso cuando tardaba en volver a casa –ayer por la mañana– pensamos que seguiría por ahí, de juerga", explicaba la hermana antes del fatal desenlace.
A las cinco de la tarde, tras aparecer el coche al lado del arenal, cuando la familia empezó a impacientarse y a temer lo peor. "Llegamos a la conclusión de que no podía seguir por ahí de marcha porque tenía las llaves en el coche y en casa se había dejado la cartera y el teléfono móvil", relata Silvia Caneda.
Las labores de búsqueda –complicadas por la escasa visibilidad en la ría– estuvieron protagonizadas por el helicóptero Pesca I y la embarcación Salvamar Alonso Sánchez, con apoyo de la unidad marítima de Protección Civil. Uno de sus miembros, Javier Campaña, localizó el cadáver, ayudado por compañeros de la agrupación y buzos que pescan navaja y erizo que se incorporaron a la búsqueda.
Faro de Vigo
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