La otitis es otro de los problemas que observamos con la práctica de los deportes acuáticos y concretamente con las inmersiones. El agua acaba macerando e1 epitelio del conducto auditivo externo y se propician las infecciones por bacterias y hongos.
El agua arrastra el manto ácido que producen las glándulas que segregan su contenido a dicho conducto y al faltar el manto ácido se favorece el crecimiento de los gérmenes que se encuentran en el entorno. Se acompaña de dolor de oído, inflamación del conducto auditivo externo y en ocasiones de supuración.
Lo mejor siempre es prevenir y para ello se ha encontrado eficiente el intentar secar lo antes posible el conducto auditivo externo una vez que terminemos nuestra jornada de pesca. Tras las inmersiones debemos lavar el conducto auditivo externo con una suave irrigación de agua dulce, para lo que podemos ayudar de una jeringuilla (sin aguja). Tras la irrigación podemos aplicarnos un par de gotas de alcohol boricado a saturación en cada oído (lo podemos pedir en una farmacia, hay que prepararlo) con lo que conseguiremos por un lado reconstruir el manto ácido del epitelio del conducto auditivo externo, y por otro lado acelerar el secado del mismo al evaporarse el alcohol.
SÍNTOMAS
En la fase aguda de la inflamación el conducto auditivo externo está edematizado, ocupado casi siempre por un detritus fétido (sobreinfección por bacterias gramnegativas y por anaerobios); la porción cartilaginosa es dolorosa, el tímpano está intacto, pero como consecuencia de la mayor descamación de la epidermis y por la acumulación de detritus puede ser difícil valorar su imagen. El resultado normal de la audiometría y de la acumetría, cuando el conducto es permeable, habla en contra de una participación del oído medio. Los ganglios linfáticos regionales retroauriculares pueden estar tan aumentados de tamaño y ser tan dolorosos en los casos graves que pueden dar origen al cuadro de seudomastoiditis.
En la fase de inflamación crónica: El conducto auditivo amplio, revestimiento epidermico atróico, acumulación de escamas epidermicas secas. Prurito intenso que incita al rascado. El rascado puede producir con frecuencia heridas que favorecen la aparición de una sobreinfeccíón con dermatitis aguda con pericondritis o sin ella.
PATOGENIA
Noxas exógenas y endógenas (maceración de la piel del conducto por liquidos, lesión mecáníca y química, alergia, diabetes) conducen a una disminución de la elasticidad de la piel del conducto, a una trofia de las glándulas sebáceas y ceruminosas y con ella a una pérdida de la secreción protectora.
Las consecuencias de lo anterior son desecación de la piel del conducto, alteración de su quimismo, mayor propensión a las infecciones (bacterias, hongos). Además de la temperatura, la humedad y la ventilación (crecimiento anaerobio) del conducto auditivo externo, es decisivo el pH de la piel del conducto para la reproducción de las bacterias. Un aumento del pH superior a 6 constituye una condición previa para la aparición de una infección.
Los factores que favorecen la eliminación de gérmenes patógenos en el conducto auditivo externo son los siguientes: pH bajo, ácidos grasos en la secreción de las glándulas sabáceas, contenido normal de lizosima en la secreción de las glándulas ceruminosas, y la conservación del mecanismo de autolimpieza por migración hacia fuera del epitelio del conducto.
La alteración de todos estos factores de protección (desplazamientos del pH hacia la zona alcalina por alergias, reducción de la secreción protectora y alteración de la composición de las secreciones por excitaciones mecánicas o por inflamaciones recidivantes) conducen con el tiempo a una otitis externa crónica. Esta puede conducir, a su vez, de forma intermitente a brotes inflamatorios agudos exudativos de causa bacteriana.
DIAGNÓSTICO
Localización de los procesos inflamatorios en el pabellón, conducto auditivo externo y glanglios regionales. Sólo en casos excepcionales, participación de la capas externa y media del tímpano (miringitis).
El oído medio y los mastoides no presentan alteraciones patológicas. Las alteraciones funcionales (hipoacusia de conducción como consecuencia de la obliteración del conducto auditivo externo) son raras y siempre de poca intensidad.
Es importante descartar una otitis media aguda y una mastoiditis, así como una agudización de un proceso inflamatorio crónico del oído medio (colesteatoma).
La presión dolorosa en el trago es índice de otitis externa.
EVOLUCIÓN Y PRONÓSTICO
Prohibición de autolimpieza del conducto auditivo externo por los afectados con instrumentos inadecuados (por ejemplo con bastoncitos de algodón, fósforos etc.). Debe realizarse un control médico regular y limpieza del conducto auditivo externo de detritus (alimento para las bacterias) y aplicación local de pomadas dermatológicas para disminuir el prurito y para engrasar la piel. La evolución varía con la patogenia entre formas crónicas más o menos graves y recidiantes con brotes de agudización que exigen un control periódico por parte del especialista.
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