Los corales del Mar Rojo, amenazados por los aficionados al submarinismo
Fecha viernes, 31 de agosto de 2007 a las 14:46:57
Tema De todo un poco


SOS, ecosistema único en peligro. Los amantes de los secretos que se esconden bajo el mar acuden en una cifra que se sitúa en dos millones al año a Hurgada, Dahab o Sharm el Sheij, por citar algunas de las catedrales del submarinismo del Mar Rojo, pero muchos ignoran que el roce de una aleta pueden acabar en pocos segundos con un coral que ha tardado siglos en aparecer. Apenas dos centímetros es lo que crecen los corales cada año, pero el lento desarrollo de ese ecosistema submarino no sería un problema si no tuviera que soportar el overbooking de aficionados.

En el Mar Rojo hay hasta 250 especies distintas de coral maravilloso ecosistema que crean los fondos submarinos con las formas más caprichosas y con una gama de colores que va desde los amarillos anaranjados a los añiles, pasando por los rojos, verdes y púrpuras. En su interior viven cientos de animales con una gama cromática similar y condiciones perfectas de mimetismo. Todo el entorno de las profundidades del Mar Rojo conforma un escenario único para el submarinista porque en él se dan dos condiciones inigualables: unos fondos coralinos de gran belleza y una visibilidad que permite ver a treinta metros de profundidad.

Sin duda esta circustancia es un reclamo turístico de primera magnitud que atrae cada año a 1,7 millones de submarinistas, según la Asociación de Submarinismo y Deportes Acuáticos del Mar Rojo.
Karim Helal, presidente de este organismo, considera que el nivel de concienciación de los profesionales del submarinismo es cada vez mayor. 'Se está llevando a cabo una intensa campaña de concienciación y sensibilización. Damos cursos a los instructores sobre las prácticas que deben llevar a cabo bajo el agua y sobre la importancia de no tocar el coral'.

Sin embargo, no es difícil ver cómo los casi 5.000 submarinistas que un día cualquiera se sumergen en las aguas de este mar tocan y rompen fragmentos de coral, aunque sea de forma accidental.

Ashraf Bashir, director del centro de buceo Sea Dancers de la localidad costera de Dahab, en la península del Sinaí, asegura 'es demasiado' tal presión de buceadores, pero en su opinión, el problema no reside tanto en el número submarinistas que visitan las costas, sino las condiciones en las que lo hacen. 'La situación es preocupante, porque no se respetan las normas lo suficiente, porque hay formas de practicar el submarinismo sin agredir el entorno'. Bashir atribuye a las propias escuelas de buceo parte de la responsabilidad en la degradación de los corales en el Mar Rojo. 'Las escuelas deben contratar a personal cualificado y experimentado que sepa actuar bajo el agua', añade. Para este instructor, una de las claves está en analizar el nivel del submarinista y llevarlo a zonas distintas en función de su experiencia. 'Un submarinista inexperto no controla bien su flotación y tiene que hacer sus primeras inmersiones en un lugar sin corales', agrega. Además, según Bashir, un único monitor no puede hacerse cargo de un grupo de más de cuatro submarinistas. 'El guía debe ir delante del grupo durante toda la inmersión. ¿Cómo va a controlar lo que hacen seis o siete personas detrás de él?', subraya.

Sin embargo, estos dos principios se incumplen sistemáticamente, es fácil ver a grupos de hasta siete personas con un único guía y tanto los expertos como los debutantes comparten espacio. Pero no sólo los buceadores noveles suponen un riesgo, los barcos con sus anclas y las redes de pesca también amenazan los arrecifes.

En algunos puntos de Sharm el Sheij se han colocado amarres artificiales para que los barcos claven las anclas sin dañar el coral, pero su número sigue siendo escaso, según Bashir. Helal, más optimista, cree que las medidas de protección funcionan y van a permitir que los submarinistas sigan 'buscando a Nemo' sin destruir el entorno natural.

Fuente: Masmar







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