La Armada explosiona una bomba de 500 kilos de la aviación alemana en el litoral de Dénia
Fecha jueves, 14 de febrero de 2008 a las 12:18:38
Tema De todo un poco


Una bomba de la aviación alemana modelo SC 500 Grade 3, de un metro de largo y 40 centímetros de diámetro, con 220 kilos de explosivos (Amatol y TNT) y con un peso total de 500 kilos. Esto es lo que se encontraron ayer los tres artificieros de la Unidad Especial de Detonación de Explosivos del Centro de Buceo de la Armada de Cartagena (UEDE) al llegar frente a la costa del Cagarritar de Dénia para hacer explosionar el proyectil de la Guerra Civil.


Los GEAS de la Guardia Civil y la Unidad de Detonación de Explosivos de la Armada, en los trabajos de localización del explosivo en Dénia.
La misión, abortada el martes debido al mal estado de mar, comenzó ayer sobre las 8 de la mañana.

Los expertos, acompañados por los cinco agentes del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil y uno de los buceadores que encontró la bomba, Uwe Khüne, partieron del Real Club Náutico de Dénia para dirigirse justo frente a la playa y a un kilómetro de la costa. Una vez allí, según explicó el teniente de navío, Valero Otón, "localizamos la bomba a unos 5 metros bajo el mar, balizamos y con un globo de accionamiento a distancia la elevamos a la superficie y la trasladamos a un lugar más alejado de la costa y con mayor profundidad".

Posteriormente, el proyectil se depositó a unos 2.600 metros de la costa dianense y a unos 16 metros de profundidad. Para hacer efectiva la explosión, los especialistas colocaron en el proyectil de la Guerra Civil una carga de contaminado compuesta por 4 kilos de explosivo plástico PG 2, "con el objetivo de conseguir una detonación de bajo orden y destruir al totalidad de la carga que contenía la bomba", explicó el responsable de la UEDE.

Eso sí, ante de accionar por control remoto el sistema de explosión, -que fue sobre las 11 horas- los artificieros establecieron un perímetro de seguridad para las tres embarcaciones presentes de unos 1.600 metros para evitar cualquier incidente derivado de la detonación.

La operación culminó con la inmersión que hicieron los artificieros para comprobar que no quedaban restos del proyectil en la zona.

El teniente de navío, Valero Otón, comentó que "la bomba estaba armada y tenía la espoleta intacta aunque debido a los 70 años que llevaba sumergida estaba cubierta de escaramuzo y por si sola no hubiese explotado a no ser que recibiese un golpe muy fuerte".

Otón destacó la "excelente colaboración " de los GEAS de la Guardia Civil que en todo momento "nos han apoyado con una embarcación de seguridad" y recordó que el pasado mes de julio ya tuvieron que explosionar una bomba de las mismas características en la costa de Valencia.

La detonación apenas levantó olas en el mar, alguna de poca importancia, aunque algunos vecinos residentes en los inmuebles de la costa cercanos al lugar de la explosión comentaron que habían notado un leve temblor sobre las 11 horas.

El buceador Uwe Khüne, quien junto a los miembros de Gised de Dénia, Bernat Cardona, Ulises Roselló y Luis Pérez, hallaron la bomba 27 de enero, matizó que se esperaba que hubiese provocado una mayor estruendo.

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