Artículo: Instrucciones de cómo morir ahogado.

Instrucciones de como morir ahogado (lectura recomendada).

Esta es la trascripción de un mail enviado a la lista de pesca submarina, a la cuál pertenezco, por una mala (o buena) experiencia. Espero que su lectura nos haga a todos reflexionar los riesgos asumidos en la práctica de nuestro deporte.
Este texto está publicado con el consentimiento del autor y protagonista.

Espero que sea tratado por todos vosotros con todo el respeto que merece y que os sirva de ejemplo:


Hola estimados amigos

El título no es mero sarcasmo. Les cuento. La semana pasada mi compañero de pesca y yo planificamos pescar para este viernes pasado. Todo estaba Ok. Bueno casi todo, aun no salíamos completamente de una gripe fastidiosa que está dando por aquí [primer error]. Sin embargo, en la noche anterior mi compañero me informa que no puede ir. Su hijita ha estado enferma. Llamo a otro posible compañero. Nada. No suspendo el viaje... me voy solo [segundo y más grande error] con mi lanchero. En la mañana del viernes llego temprano. El lanchero también. Visitaría una serie de elevaciones de piedras o “bajos” cercanas a mi ciudad. En el primer bajo que reviso no veo nada de importancia, sólo unos corocoros burros (burriquetes en España, sargo de beiço en Brasil, Anisotremus surinamensis). Le saco uno al lanchero y unos loros (viejas, scáridos). En el segundo bajo, veo un buen pargo cebadal (snapper, Lutjanus analis) que no se me viene. Poco fondo, 12 m, prolongo la espera y nada. Subo, descanso, vuelvo a bajar varias veces y nada. Se fue. Me siento tranquilo de todas formas, el día está comenzando.

El tercer bajo es el sitio más prometedor. Una montaña que sube lentamente hasta los seis metros, con algunas grandes piedras sueltas. En la primera bajada caigo al lado de una de estas grandes piedras. Veo un corocoro burro grande y me le aproximo lentamente por el fondo. De pronto me entra un enorme pargo guasinuco (cubera snapper, “caranha”, Lutjanus cyanopterus), tal vez de 30 kg, luego otro y otro (3 en total). Comienza a moverse lentamente y lejos y a explotar vertiginosa y sincronizadamente, cierro casi completamente los ojos, no muestro agresividad, pero nada, no consigo apuntarle a ninguno y tampoco se me ponen cerca. Subo, descanso y bajo de nuevo. Ahí están todavía, siguen haciendo su danza de explosiones y en eso me salen dos guasinucos pequeños (6 kg) de la nada: se me vienen de frente! Me alegro, así pueden "joderse", me concentro en uno y cuando voy a disparale me explotan nuevamente dejándome desconcertado. Al que no le había apuntado lo tengo al lado pero siento que no debo mover el fusil. Entorno los ojos e intento esperarlo, de repente todos explotan y se van. Subo, bajo nuevas veces y nada. Se fueron de esa piedra. Bueno, estaban difíciles. El lanchero me llama: los sábalos (tarpoon, “camurupin”, Megalopus atlanticus). Me grita desde del bote que si allá que si acá, pero yo no lograba interceptarlos. En una de esas bajadas, esperando en las gorgonias me pasan rápidamente unos guasinucos de 6 kg a cierta distancia, me decido y le disparo a uno. La tahitiana de 7 mm de mi arpón 110 euro no lo traspasa. Simplemente se retuerce un poco y se la saca. Bueno, mala suerte. Saco unos loros y entonces veo pasar unos chuchos (rayas chita, las rayas pelágicas negras con manchas blancas y un largo rabo, son divinas). Me decido a sacar uno, aun con mi flechita de 7 mm y le disparo a uno grande. El animalito hunde completamente la boya inflable beuchat hasta 4 mts varias veces. Me subo en el bote mientras el chucho lucha por un tiempo con la boya. Al final lo sacamos, pesó unos 30 Kg. Hicimos el día, por lo menos si lo que queríamos era comida. Me dobló ligeramente a la varilla, nada que no se pudiera enderezar en el mismo bote.

Pescamos, entonces, unas cabañas (pequeños escómbridos) con anzuelo (“troleando). Nos divertimos y yo aproveché de descansar, pero no me sentía cansado.

Decidimos irnos al mejor bajo, que nos ha dado siempre buenos pargos. Es una montaña abrupta que sube hasta los 12 m y baja hasta más de 30 mtos. Me siento bien y voy prevenido (eso creo). Marco con un plomo unido a una pequeña boya la piedra donde siempre se aparecen los pargos. Aproximadamente a 18 m. Arriba el agua esta sucia y la piedra no se ve. Después de tres bajadas veo un buen pargo cebadal unos metros más bajo que el plomo. Me dejo caer, saco el arpón, el animal se me regala y le doy un bello tiro mortal. Subo, descanso y luego lo subo. 2 kilos y medio. Lindo. Me monto en el bote, como algo, muy poco, descanso. Todo va bien. Vuelvo a echarme al agua, el lanchero decide seguir troleando cabañas por los alrededores [tercer error]. Hago varias bajadas (tal vez cinco) y me voy sintiendo cansado. Como el lanchero no viene decido hacer una última a ver si consigo algo [cuarto error]. En efecto veo, es un pargo cebadal que viene bajando y se mantiene lejos. Le espero como a unos 18 m, el cebadal se aleja y se viene pero no se me pone a tiro. Decido que tengo que subir, sin sentir todavía contracciones. No importa el cebadal. Pero en el camino comienzan las contracciones. Veo hacia arriba [quinto error] y veo una masa de agua amarilla, falta poco para llegar a la superficie, me meto el snorkel en la boca [sexto error]. Las contracciones aumentan. Pero estoy llegando a la superficie y ni considero soltarme los plomos [séptimo error]. Entonces, recuerdo poco, solo como unos destellos de un oleaje dentro de mi retina. Luego no recuerdo nada. Luego escucho gritos: Alexis! Alexis! Escucho los gritos pero no puedo responder. Comienzo a toser, al fin veo algo, el fondo anaranjado del bote y mis vómitos espumosos y sanguinolentos que caen. El lanchero sigue gritando. Hago un gesto que estoy bien, pero no puedo respirar profundamente, me duele el pecho. Un blackout, un blackout, ya entendí. Lo único que digo es: “vámonos pal coño”. En el camino caigo dormido. En la playa donde estaba el carro aún estoy casi dormido y si fuerzas. El lanchero me ofrece su casa. Duermo una hora, escuchando ligeramente los gritos de los hijos del lanchero y del oleaje. Me ha salvado la vida. Él está mucho más asustado que yo y me pregunta insistentemente que por qué. Me dice que deje de pescar, que venda los equipos. Le digo que no sé porqué. Que mucho menos voy a dejar de pescar. Me sentía seguro [último o primer error...]. Me dice que como vio que flotaba boca abajo con la punta del snorkel en el agua, completamente inmóvil decidió ver que pasaba. Cuando me llamó no respondí. Luego intentó montarme en el bote y mi cuerpo estaba completamente rígido, crujía con sus tirones, un completo rigor mortis. Mi cara estaba morada. Había disparado el arpón y este flotaba a unos metros de mí. Como pudo me lanzó cual saco de batatas al bote y entonces desperté con un golpe en la cabeza... Me dio unos cuantos golpes en la espalda, estaba completamente sin saber qué hacer. Afortunadamente desperté. Afortunadamente me apagué cuando tenía flotabilidad positiva, afortunadamente el lanchero regresó, afortunadamente... muchos afortunadamente por los que pende ahora mi vida.

En mi ciudad voy al médico con mi compañero el mismo viernes en la noche. El blackout fue al mediodía. Afortunadamente [otro para la cuenta], aunque le entró agua a mis pulmones, no ocurrieron daños mayores y hoy me siento bien. Después de este blackout yo no sé muchas cosas y sé otras. Tal vez no me sienta nuevamente seguro como antes. Es un precio de la vida... No es nada, en todo caso. Cuando pienso en mi familia y amigos (especialmente en mi compañero, que se ha sentido culpable) me siento un degenerado... Degenerado por sentirme seguro, por no pensar y repensar cada bajada...

Abran los ojos, me consideraba precavido, conocía al lugar donde iba, conocía supuestamente mis límites [sólo que éstos varían de día a día, de acuerdo al dormir, a la dieta, al stress, a las condiciones del agua, al...]: todos podemos ser víctimas. Eso sí, no dejaré de pescar.

Saludos cordiales,

Alexis

Cumaná, Venezuela


Categoría del artículo: Obligada lectura
Autor del artículo: Alex. [/]
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Enviado el: Febrero 24, 2005
Última modificación: Noviembre 28, 2014

Este artículo se imprimió desde Instrucciones de cómo morir ahogado. en (LaPescaSubmarina)